05 de julio de 2010
El espectáculo que comparten el Orfeón Pamplonés y la Fura dels Baus y que inauguró la pasada Quincena Musical de San Sebastián llega a Murcia con dos conciertos los días 7 y 8 de julio, con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Las expectativas generadas por este “Carmina” que combina, “música e imágenes mágicas”, como ya pedía su autor, Carl Off, han hecho que su paso por los diferentes auditorios en los que se ha interpretado durante su primer año de andadura haya supuesto un éxito.
El estreno en la Quincena Musical de San Sebastián el pasado mes de agosto (días 4 y 5) fue acompañado a partes iguales por el calor del público y de la prensa. La segunda parada tuvo lugar en diciembre en el Auditori de Barcelona, de nuevo con un gran empuje mediático y una entusiasta respuesta del público catalán. En el auditorio Baluarte de Pamplona las entradas para las dos primeras funciones se vendieron en hora y media, haciendo que finalmente el espectáculo se prorrogara con dos conciertos más.
El espectáculo es el resultado de la unión entre la Fura dels Baus (responsables de esas “imágenes mágicas”, entre otros detalles estéticos), los productores Agencia Cámera y el Orfeón Pamplonés, que es en esta ocasión actúa también como productor. En Murcia, el espectáculo se incluye dentro del ciclo Grandes Conciertos Cajamar.
El Orfeón compagina este proyecto con una intensa actividad, en la que destacan este año conciertos como la Octava Sinfonía de Mahler con la orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo y Valéry Gergiev. En el mes de octubre, el Orfeón Pamplonés volverá a interpretar esta obra y la Segunda Sinfonía, también con Gergiev, en el auditorio Carnegie Hall de Nueva York y en el Kennedy Center de Washington.
La idea del Carmina Burana que comparten Orfeón y Fura dels Baus es girar durante cinco años el espectáculo por los auditorios nacionales y extranjeros, no en vano todo el montaje escénico está concebido para poder hacerse en formato auditorio.
La búsqueda de nuevos públicos para estos auditorios es uno de los objetivos de un espectáculo muy visual, que sin embargo no descuida en ningún momento la calidad musical y el respeto por la obra original. Fácil de llegar al público y difícil de interpretar para un coro que interviene escénicamente, y cuya disposición en el escenario dificulta el trabajo vocal.
Si en San Sebastián y Barcelona la orquesta fue la Sinfónica de Castilla y León, con Alejandro Posada en la dirección y en Pamplona la Sinfónica de Navarra, con Ernest Martínez Izquierdo en la dirección, en los conciertos de Murcia vuelve a dirigir Alejandro Posada, con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.
El Orfeón y la orquesta, que interpretaron juntos hace cuatro años coros de ópera y zarzuela en Murcia, Cartagena y Lorca, que también han colaborado en obras como Lobgesang y la Novena Sinfonía de Beethoven compartirán en esta ocasión un escenario particular, con la orquesta envuelta en un cilindro de tul, sobre el que se proyectan las imágenes.
Los solistas también tendrán que desempeñar una labor escénica difícil. Amparo Navarro y Luca Espinosa, sopranos, el barítono alemán Thomas Bauer y Xavier Sabata, contratenor, en el papel del cisne asado, tendrán que vérselas también con una escena y vestuario especiales, que sin embargo ya conocen porque han participado en este proyecto desde un principio.
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