Medio: Diario Vasco
Fecha: 28 de noviembre de 2009
La magia de la ópera estriba en que exista una proporcionada y adecuada compensación de calidades musicales, vocales y escénicas. Pues bien, este 'Don Pascuale' pamplonés estuvo a punto de crear magia si no hubiera sido por los notorios desajustes habidos en el foso orquestal, tanto en la intensidad sonora -incomprensible-, como por las quiebras en los tiempos que marcó la batuta de Albiach.
Escénicamente, la rectoría de Muñoz, que también firmó la escenografía y las luces, fue exquisita, muy cuidada y llena de frescura, presentando la acción en la Roma de los años 50, con perfecto vestuario 'ad hoc'.
En el terreno de las voces, se llegó a cotas muy altas. Miguel Ángel Zapater hizo un Don Pascuale soberbio en impostación, trabajando su tesitura de bajo grave a favor de la de bajo/barítono. Zapater estuvo impecable en escena. Una hermosura es lo que emitió desde su garganta la soprano búlgara Yoncheva como Sofronia/Norina, llena de musicalidad y de compacta pulpa. Pero en escena sobresalió Ernesto en la voz del tenor navarro José Luis Sola, preñada de brillo, poderosa, con un especial mordiente. En cuanto lime ciertas aristas de expresión, será un referente mundial en este género lírico. Cumplió el barítono Fersini, como Malatesta.
Bien el coro y estupenda la bailarina Quiñones y toda la figuración
C/ Pozoblanco, 15 - 2º · 31001 Pamplona (Navarra) · Tel.: 948 22 20 89 · Fax.: 948 21 29 33 · www.orfeonpamplones.com