Medio: El Faro de Murcia
Fecha: 09 de julio de 2010
MURCIA. Por Faustino Fernández. Debido a que el segundo de los conciertos programados por Cajamar para el año 2010 coincide con un importante partido de futbol, la organización decide, con buen criterio, retrasarlo una hora para que el público tenga la opción de asistir a los dos eventos.
Se trata de un espectáculo novedoso para nosotros, no por que desconozcamos los trabajos de La Fura (muchas veces ha estrenado sus montajes en la región) sino porque es la primera vez que vemos aquí sus incursiones en la música clásica. En otras provincias como Valencia ya conocen sus excelentes producciones, sobre todo las del “Anillo”, se dice que quizá sea el mejor realizado hasta ahora. Yo que he tenido la suerte de verlo pienso que están en lo cierto.
Todo aficionado a la música conoce esta obra de Carl Orff que tanto nos gusta. El aliciente en este caso no era la obra en si, sino lo que veríamos en el escenario. Pues bien, el montaje no ha defraudado, más bien ha entusiasmado si lo medimos por los aplausos que se escucharon al final de la interpretación.
Más que concierto podríamos llamarlo gran espectáculo, por el número de personas que intervenían: una orquesta, un orfeón, solistas y figurantes para mover todo el aparato escénico y los técnicos audiovisuales, que aunque no se veían, estaban allí.
‘Carmina Burana’ es una obra escrita sobre textos del siglo XIII que hablan del placer terrenal de vivir, del vino, del amor y las mujeres. Este pequeño resumen de la obra ha sido suficiente para que la Fura desarrolle un mundo fantástico en el que ha grandes rasgos están el placer, el erotismo, la sensualidad y la alegría. Se valen de un círculo de tela, en el que se van proyectando imágenes que simbolizan lo dicho anteriormente: la luna, caballos, flores, deshielos, fuego, fiestas, etc. así como de un gran recipiente de agua (lagar) y una grúa como elementos escénicos más destacables.
En el apartado musical, (lo más importante), tal vez los árboles no nos dejen ver el bosque; se difumina lo esencial con el aluvión de imágenes que percibimos. La Orquesta de Murcia respondió con gran acierto a las indicaciones de un director que controló el conjunto en todo momento. Se debe destacar la orquesta en general por su buen trabajo y especialmente la percusión por la importancia que tiene en el desarrollo de la obra.
El Orfeón Pamplonés también estuvo magnífico, brillando en las intervenciones más impactantes así como en las más emotivas. El que estuviera el coro dividido en dos bloques restó brillo, pero la situación escénica no podía resolverse de otra manera. Lo mismo ocurrió con los solistas que desarrollaron un buen trabajo aunque les faltó brillo en algunas de sus intervenciones. Tal vez cantar con tanto movimiento resulte dificultoso y haga que las voces no puedan brillar como estando en reposo. El vestuario, la iluminación y los videos de gran efectividad.
En resumen: un espectáculo para no perdérselo.
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