Orfeón Pamplonés
Entrevistas del Orfeón Pamplonés
Foto: Juanjo Mena

Juanjo Mena

Juanjo Mena, todavía director de la BOS hasta el mes de junio, no había concedido entrevistas para hablar de su decisión de dejar la orquesta. Sus motivos, que expresó en un comunicado en el que dejaba claro su cariño a la orquesta, han sido en muchos casos extramusicales. Que se va cansado ha sido el titular más frecuente, algo que confirma, es cierto.

"Me voy cansado, porque han sido nueve años muy intensos y porque he tenido que pelear contra muchos elementos con los que no pensé que tendría que pelear, cansado de asuntos extramusicales, porque llega un momento en que uno tiene que empezar a centrarse y a dedicarse a lo que uno tiene que dedicarse, en mi caso la música. Cuando veo otras orquestas a las que uno llega y ve que todo funciona como un reloj, y que puede dedicarse a hacer solamente música me digo, esto es lo que yo tendría que hacer.
Creo que he dado un empuje a la orquesta en un momento muy bonito de crecimiento mutuo y creo que ahora falta gente con otra energía que dé otro empuje para ir hacia delante, pero creo que mi momento definitivamente ha pasado. "

Quiere conciliar el trabajo con su vida familiar, pero también quiere salir al extranjero, no es esto incompatible?
Mi arrera ha ido creciendo, cada vez he ido trabajando con orquestas más importantes, la mayoría en el extranjero, y en este sentido creo que debo seguir apostando por el circuito internacional. Se me están abriendo unas puertas muy grandes, y tengo que entrar. Estar fuera me va a obligar a perder mucho tiempo de estar con mi familia, pero si a esto le sumo que cuando estoy con mi familia en realidad no estoy, porque tengo una orquesta al lado que me exige tantísimo tiempo, es donde tengo que elegir. La titularidad exige una cantidad enorme de tiempo y de atención extra de gestión, reuniones, programación…y esto en estos momentos me sobra. Muchos no entienden que me marche de la BOS con el tipo de contrato que tenía, con las condiciones que tenía y el vivir al lado, pero en realidad cuando dirijo en Bilbao apenas estoy en casa, sólo voy a dormir. Mi tiempo voy a optimizarlo entre mi familia y mi progresión internacional, mi carrera externa. Creo que es el momento de hacerlo, y probablemente con el tiempo yo pueda volver a dar a Bilbao todo lo que esta internacionalización, todo este desarrollo de mi carrera, me ha dado.

Dijo muy claro que no se va a ninguna orquesta como titular, y si ahora que está libre le surge una oferta interesante?
Una orquesta de radio extranjera me ha ofrecido la titularidad y tengo también opciones en otros sitios, pero sería incongruente con mi planteamiento que cogiera la titularidad de una orquesta ahora.
Mi tiempo ahora es estar dos años como director invitado en algunas orquestas para poder tener un tiempo de dedicación a la música. Muchas de estas orquestas que me quieren como invitado están interesadas en el futuro, pero a día de hoy no tengo ninguna titularidad, Radio Oslo me hizo una propuesta muy seria y dije que no. Quiero tomarme un tiempo, claro que si llama Boston Symphony tendré que tragarme las palabras, y todo el mundo entendería este cambio… (Se ríe).
En cualquier caso, esto no se va a producir y espero que un cambio de este tipo no se produzca al menos en dos años.
Lo que sí tengo muy claro es que si me voy mi familia no vendría conmigo. Cuando estuve a punto de quedarme en Baltimore, en EEUU, hablábamos de estar allí presente 16 semanas y cuando me dijeron que si llevaría a mi familia dije que no, lo cual no les gustó. No puedo hacer que mi familia viva conmigo 16 semanas y luego dejarlos allí solos sin ningún tipo de conexión social, familiar ni profesional…  Esta profesión es dura y hay que entenderla como es.

¿Qué huella cree usted que ha dejado en la BOS?
He aportado y la orquesta me ha aportado a mí en partes iguales, cuando yo llegué en el 99 la orquesta estaba en un momento difícil y  yo empezaba también. Han sido estos años de un progreso enorme de la orquesta y mío. De entrega exagerada de mi parte por la orquesta, pero también lógico en el momento en el que yo comencé.
A nivel musical muy estricto creo que mi aportación ha sido el cuidado del sonido, la capacidad de respirar a la hora de hacer música, la capacidad de preparar bellos sonidos, bellas cadencias, cuidar el sonido de la orquesta. Un buen sonido y gran sonido, que ya tenía la orquesta, ahora es un buen sonido y bello sonido mucho más dulcificado,  mucho más equilibrado, más sensible y más musical. Yo creo que este es uno de los aspectos más importantes, está unido a mi manera de dirigir. Una de las mejores alabanzas que me han hecho algunas orquestas extranjeras de muy alto nivel ha sido “Gracias, maestro, por dejarnos respirar”.

¿Cómo debería seguir ahora la BOS para continuar creciendo?
Yo he dicho siempre que una orquesta necesita mucha atención en presencia: política, de público, en presencia social dentro de la ciudad, y de la sociedad bilbaína, ahí se ha avanzado mucho pero lo que una orquesta necesita para progresar después del trabajo tan duro que hicimos es mostrarla fuera. La BOS necesita estar en el circuito mundial, dando al mundo un ejemplo de lo que se puede hacer bien.
La orquesta se ha puesto en un nivel en el que, para continuar, necesita mucha más atención en todos los sentidos: acústico, profesional, musical, de gestión, y este es el gran trabajo que tiene por delante la orquesta. Yo les he dado muchas ideas y espero que se puedan hacer en un futuro.

¿Cuáles han sido sus mejores y peores momentos en la orquesta?
Tengo recuerdos muy bellos de algunas muy buenas sinfonías de Mahler, Bruckner o Strauss. Yo creo que los momentos más bonitos han sido aquellos en los que he visto que la orquesta ha sido reconocida, por ejemplo en Japón ante cinco mil personas, cuando la orquesta era aplaudida de forma constante, más por el reconocimiento al trabajo de todos que por el momento musical en sí. Los momentos más tristes han sido cuando he tenido que portar el féretro de alguno de mis músicos.

No le gusta que el sinfonismo coral deje de ser el eje de la temporada de la orquesta. ¿es usted un clásico?
Claro, no se puede dejar de hacer música clásica para que la gente pueda acercarse a los conciertos, hay que llegar a la gente en todo caso haciendo una correcta enseñanza de las artes. Es cuestión de educación, algo preocupante en un país donde dentro de poco no vamos a tener músicos para nuestras orquestas. La educación musical en los institutos es denigrante. Lo que no podemos hacer es compararnos con países como Alemania, donde hay 200 orquestas, porque allí la gente sale del instituto sabiendo leer solfeo y tocando un instrumento.

PERSONAL

Sus inicios en un coro.
La familia de Juanjo Mena no tenía ninguna tradición musical, pero reconoce que la suerte estuvo de su lado cuando sus padres lo apuntaron a un colegio donde, con siete años, Antxon Lete le dijo, “chaval, quieres cantar en un coro?”. El canto fue su manera de entrar en el mundo musical.
Sus padres han sido clave en su trayectoria profesional, ya que, al verlo cantando, lo apuntaron también a solfeo. Juanjo aprendió también a tocar el chistu, y a ganar concursos de chistularis, a lo que siguieron el clarinete y la banda municipal en la que, con 13 años, tocaba dando pasacalles o tocando en los toros. “Mientras mis amigos estaban de fiesta_recuerda_ yo andaba con la boina y el traje azul”.
Cuando vio que ya no podía escapar de aquello fue cuando, después del instituto, tuvo que elegir y se decidió por la música.
El cúmulo de circunstancias incluye aquel examen de 5º de solfeo, donde no había estudiado historia de la música y en el que, por sorpresa, apareció Carmelo Bernaola en el tribunal. Mena recuerda cómo salió del paso divagando, charlando con Bernaola, al que le encantó sin embargo su manera de desenvolverse. Allí empezó una relación de admiración que marcaría al director alavés.

Sus hijos
El mayor, Alain, de seis años, ha comenzado iniciación musical, aunque Mena es consciente de que, quizá, no quiera tocar el piano porque su madre lo toca o no quiera ser director de orquesta porque su padre lo es. Hay también un elemento negativo, que pesa a este director, y es su ausencia como padre a causa de una profesión que no es sencilla. Dijo que no a la orquesta de Montecarlo “con un programa precioso y una solista maravillosa” porque era el cumpleaños de mi hijo.

Su orquesta
Será durante mucho tiempo la BOS, afirma, mientras define su relación con otras orquestas como pequeños idilios. Bergen, en Noruega, que suena “impresionante”, es sin duda una de sus debilidades, por no hablar de la Boston Symphony, que sale a relucir en varios momentos de la entrevista.

Un Ritual.
Comer bananas antes y durante los descansos de conciertos duros y prolongados, como ha sido el caso del Elías, de Mendelhsson. Cuatro bananas antes y cuatro en el descanso del concierto.

El Orfeón Pamplonés.
El coro está muy bien, tiene un sonido muy vibrante que me gusta y que se ha perdido mucho en los coros, el brillo, el vibrato, la calidad vocal, esto es muy importante sobre todo para un sinfónico coral, o lo tienes o la orquesta te engulle.

Texto: Silvia Ansorena. Fotos: M.Angel Nuño.
 

 

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