Orfeón Pamplonés
Entrevistas del Orfeón Pamplonés
Foto: Ainhoa Arteta

Ainhoa Arteta

"La voz puede ser un arma de doble filo"

Tras varios días de verla como Mimí, en el escenario o en los pasillos de Baluarte, cuando Aihnoa Arteta nos recibe en la habitación del hotel ofrece su lado más relajado. Necesita descansar mucho, cuenta, para mantenerse luego al pie del cañón y para llegar con su voz a las 1600 personas que abarrotan el auditorio en cada una de las funciones.
Ainhoa repasa a lo largo de la entrevista su carrera musical desde que, de cría, como ella se explica, empezara cantando en todas las reuniones familiares hasta sus primeros pasos en el mundo coral. Ainhoa Arteta se revela, a lo largo de la conversación, como una enamorada de su hija y de su profesión, por este orden. Se define a sí misma como exigente, muy exigente, y valora ante todo la sinceridad. Elige una obra, Morgen, de Strauss, y no elige un lugar porque todos los que visitó con su madre le parecen ahora maravillosos.


- Hábleme de sus comienzos en la música.
- Mi familia era muy musical, por parte de padre era la música clásica y por parte de madre el cantar en las reuniones familiares. He crecido con todas mis primas y toda mi familia cantando y para mí era algo natural, relacionado siempre con la unión de la familia y con el buen rato. En casa ya vieron desde pequeña que cantaba muchísimo y que tenía facilidad, que me gustaba bailar y actuar, era bastante descarada en este sentido y, si tenía alguna timidez, se me pasaban todas cantando.

- Y luego empezó a cantar en coros.
- Así fue. Mi nacimiento hacia lo que era el amor a la voz y a la música fue a través de un coro de niños. El padre Marcelino, un cura de Tafalla, formó un coro que se hizo con niños de diferentes colegios, y ahí fue realmente mi comienzo en el canto. Le debo mucho.
Después, mi padre formó un coro, Eresoinka, tenía yo unos doce años y puedo decir que mis compañeras de coro de entonces son hoy mis amigas cuando voy a Tolosa. Un coro forma vínculos muy fuertes, son experiencias que enriquecen porque, a través de la voz, estás compartiendo momentos de música con otras personas.

- ¿Su voz llamaba ya la atención desde entonces?
- Sí, destacaba. Cantaba los solos normalmente, y eso que al ser la hija del director me lo tenía que trabajar más. De todas maneras, recuerdo aquellos años no como una competencia, sino como una relación de equipo muy fuerte. Y quizás por eso me dediqué luego a la ópera porque tiene que ver con actuar, con la voz y con una actuación conjunta. Somos un equipo los que hacemos que la ópera salga adelante, es un trabajo conjunto que dura quince o veinte días de convivencia y música y es importante que se respire un buen ambiente.

- En esta Bohème ha podido usted trabajar con el Orfeón Pamplonés en el coro.
- Es maravilloso trabajar con la gente del Orfeón, ellos son maravillosos. Su trabajo es pura pasión por la música, y yo que he vivido desde dentro el mundo de los coros puedo ver el mérito que tienen. Chapeau al Orfeón por su trabajo y por cómo suenan.

-En el glamouroso mundo de las grandes óperas, ¿es fácil perder contacto con la realidad?
- La voz puede ser un arma de doble filo, y es importante que no se coma tu vida, sino que forme parte de ella. La auténtica vida es la vida real, es la que más tiempo lleva, pero en mi caso, a veces la línea que separa la vida y el trabajo es fina porque la voz es un instrumento vivo que forma parte de mí. Procuro vivir mi vida y tener los pies sobre la tierra.

- A lo largo de su vida, hay dos momentos personales duros. En el primero (su divorcio), el dolor pudo más y llegó a tener problemas con su voz. En el segundo, la muerte de su madre, fue sin embargo la voz un bálsamo. ¿Trabaja ahora más la relación entre el estado de ánimo y su voz?
- Es verdad, es una pregunta interesante. Yo pasé una crisis vocal bastante fuerte, más fuerte que mi crisis sentimental, pero se dieron casi al mismo tiempo. La voz, como parte del cuerpo, no está igual a los veinte años que a los treinta y tantos. A los veintitantos es un instrumento fresco, los músculos están muy bien, y a veces la musculatura suple los errores técnicos que se puedan tener. Pero a los treinta y tantos la voz te dice “por ahí no voy a ceder, aprende a usar la voz de manera más gentil”, y si no le haces caso, a los cuarenta te puedes quedar en la cuneta. A los cuarenta y tantos, el canto tiene que ver con técnica pura, también con el sentimiento, claro, pero la técnica es fundamental. Si tienes un problema emocional fuerte y técnicamente no estás preparado, no vas a poder, vas a tener un bache muy grande. Si lo estás, es muy posible que a través de la técnica puedas metabolizar ese bache emocional y darle todavía más intensidad a eso que expresas con la voz. Quizá esto fue la diferencia entre cómo afronté vocalmente esos dos momentos.
Es fascinante el mundo de la voz, tiene mucho que ver con el sentimiento porque está en el cuerpo y tiene vida, pero también con la técnica, y en la combinación de todo esto está el secreto. Por eso las carreras pueden ser muy cortas o llegar a ser muy largas, porque el bache siempre viene hacia los treinta y algo años. A los 18 años puedes comer todo lo que quieras, y a partir de los 40 el cuerpo te dice, “esa hamburguesa ya no te la paso”.
Otro factor muy importante es la elección del repertorio, como dijo Kraus, “la voz hay que escucharla y no hay que obligarla”.

- ¿Quien le apoya y asesora sobre su carrera?
- En primer lugar me escucho a mí misma, si terminas una función medio afónica, mal asunto. Hay que acabar siempre con la voz fresca, quizás no para volver a cantar toda la obra de nuevo pero sí en buenas condiciones. Yo, además de escuchar mi voz, me apoyo en las personas que me han apoyado técnicamente durante mi carrera, y más o menos cada mes acudo a profesores y a gente como un buen pianista de apoyo que me ayude a trabajar, una buena maestra…

- ¿Es estresante el trabajar con algo de lo que todo el mundo puede opinar?
- Sí es estresante, pero me doy cuenta de que cuando estoy muy cansada físicamente soporto mucho peor el estrés y la presión. Necesito dormir mucho y descansar, descanso muchísimo. El estudio de obras, el estudio vocal diario, el trabajo, los viajes… es muy cansado, y es necesario encontrar la medida para encontrar la paz interior.

- ¿Y la conciliación de la vida personal y laboral?
- Difícil. Se necesita mucha ayuda y comprensión de la familia, es necesario que comprendan y que no pidan explicaciones.

- ¿Qué significa para usted ser madre?
- El nacimiento de mi hija Sara ha sido el mejor momento de mi vida. No hay nada profesional que supla las satisfacciones que puede dar un hijo, lo tengo muy claro.

- ¿Su hija entiende su profesión?
- Tengo que decir que, después de esta Bohème, ha pasado algo muy bonito. Me emociono al contarlo, porque me había resultado casi imposible que mi hija cantase, no quiere porque quizá es lo que ve que le aleja de mí. Y en esta producción, por obra de magia, un milagro, se mete en el segundo acto y empieza a cantar con los niños de la Escolanía del Orfeón.
Yo le había insistido hasta ahora para que cantara sin obligarla nunca, y el otro día en el ensayo le ofrecieron a la niña integrarse con el coro, la metimos rápidamente y ha estado feliz. Cuando la vi cantando no me lo podía creer, así que en el segundo acto no tenía ojos más que para ella… es curioso, cómo se nos cae la baba con los hijos.
Tengo que agradecer al Orfeón Pamplonés el haber hecho que Sara disfrute con la música, yo no digo que se dedique profesionalmente al canto, pero a mí la música me ha dado tantas cosas buenas que me daría mucha tristeza que por mi profesión (ella vive la parte más difícil que son las ausencias), no vea la parte positiva.
Y por otra parte, quizá así vea que esta profesión supone mucho trabajo, ha visto en qué consiste, que las cosas se repiten mucho y que así son los ensayos porque el público ve ya el pastel hecho, pero antes hay muchas horas de trabajo.

- ¿Qué música escucha Ainhoa Arteta?
- Me gusta mucho el jazz y en realidad cualquier buena melodía. Pero lo que más escucho es sinfónico y no coral, y tiene una explicación: todo lo que tiene que ver con la voz no puedo evitar analizarlo. Es tal la obsesión que a veces cuando voy a restaurantes y me ponen ópera (por acertar, claro), les digo que por favor la quiten porque no como a gusto: estoy analizando todo, y ya ni te cuento si encima soy yo la que está cantando, entonces es ya horrible. Me gusta escuchar conciertos de piano, violín, conciertos de orquesta y jazz, pero pura música sin voz.

- Le quedarán pocos sueños por cumplir…
- En la lírica estoy digamos que al menos conforme con dónde estoy y con lo que he logrado, con haber llegado a entender mi instrumento, mi voz. Pero al volcarme tanto en esto, quizá he dejado cosas aparcadas en mi vida personal, y hubiera querido tener más hijos, una familia grande.
 

entrevistas
Acceso a la Intranet del Orfeón Pamplonés

C/ Pozoblanco, 15 - 2º · 31001 Pamplona (Navarra) · Tel.: 948 22 20 89 · Fax.: 948 21 29 33 · www.orfeonpamplones.com

Patrocinadores del Orfeón Pamplonés Onda Cero Canal 6 Navarra Gobierno de España - Ministerio de Cultura - Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música Fundación CAN Construcciones Erro y Eugui Gobierno de Navarra Ayuntamiento de Pamplona In&Out Comunicación y Eventos Diario de Navarra Fundación Fuentes Dutor Grupo ISN Estaciones AVIA