Información sobre la obra y traducción al castellano.
El Orfeón Pamplonés interpreta Un Réquiem Alemán esta temporada el 29 de marzo en el auditorio de Galicia de Santiago de Compostela, con la Real Filharmonía de Galicia y el gran Ros Marbá en la dirección. El 31 de marzo, la cita es en Madrid, en el Auditorio Nacional.
Johannes Brahms, el autor.
De origen alemán, es uno de los compositores más importantes del siglo XIX, y sus obras combinan lo mejor de los estilos clásico y romántico. Johannes Brahms nació en Hamburgo el 7 de mayo de 1833. Después de estudiar violín y violonchelo con su padre, contrabajista del teatro de la ciudad, se especializó en piano. Durante una gira de conciertos conoció a Schumman, con el que se inició una relación de admiración mutua que duraría toda la vida.
Su primera gran composición presentada al público en 1859 fue el Concierto nª 1 para piano y orquesta en re menor, que no fue demasiado alabada, ya que la música de Brahms se caracteriza por la falta de pasajes virtuosísimos, muy del gusto de la época.
Por desgracia, es poco lo que se sabe sobre el método de trabajo de Brahms. Era tan autocrítico que quemó todo lo que compuso antes de los 19 años, al igual que los borradores de obras más tardías. Es sabido que solía reelaborar una misma pieza pasados incluso diez o doce años de una creación, y que antes de dar a la obra su forma final, la transcribía para distintas combinaciones de instrumentos. Brahms murió en Viena el 13 de abril de 1897. Su obra abarca todo tipo de música menos ópera.
La obra: Un Requiem alemán (Ein deutsches Requiem)
Fue en 1868, y con el estreno de su Réquiem Alemán, cuando Brahms adquirió fama en Europa. El texto está tomado de la traducción alemana que hizo Lutero de la Biblia y no del latín como era lo habitual. La selección de textos efectuada por el compositor fue concebida con el fin de reconfortar a los vivos (aquellos que han perdido algún ser amado), más que para conmemorar las vidas u orar por las almas de quienes han muerto. Brahms declaró una vez: " Admitiré que podría omitir el término "Alemán" y llamarlo simplemente Un Réquiem "por lo Humano" o "por la Humanidad". El resultado de esta concepción pone entonces el énfasis en la universalidad de esta maravillosa obra.
Ha sido llamado el "Réquiem Ateo" por las escasas menciones a Dios, al menos de forma directa, ya que Brahms no buscó hacer un Réquiem en el sentido litúrgico: es una obra más concertística que religiosa ya que no tiene ninguna relación con la Misa de difuntos, ni siquiera tiene una intencionalidad sacra.
Su propio nombre se traduce como “una especie de réquiem alemán”, eine Art deutsches Réquiem, lo que pretende diferenciar esta composición del Réquiem o comienzo de la Misa de Difuntos. Cargada sin embargo de espiritualidad, la obra se inspiró en el dolor por el fallecimiento de dos seres muy queridos para Brahms: su amigo y también afamado músico Robert Shumman y su propia madre.
En sus siete partes recopila textos bíblicos afines con el tema, como una libre meditación sobre la muerte.
El 1 de diciembre de 1867 se programa en Viena un concierto en memoria de Schubert, ocasión que se aprovecha para la presentación de los tres primeros movimientos de Un Requiem alemán. Se cuenta como anécdota que el encargado de la percusión, supuestamente vendido a Wagner, enemigo de Brahms, reventó la obra a timbalazos extemporáneos. Por esta u otra razón, el anticipo de estreno no tuvo éxito.
La obra se estrenó completa y definitivamente el día 10 de abril 1868, día de Viernes Santo, en la catedral de San Pedro de Bremen. Esta vez sí constituyó un éxito grandioso. Se repuso otro Viernes Santo de 1871, también en la catedral de Bremen, como homenaje fúnebre a los caídos en la guerra franco-prusiana dentro de un contexto marcadamente nacionalista.
TRADUCCIÓN AL CASTELLANO
1. Selig sind, die da Leid Tragen
Bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados. (Mateo 5,4)
Los que siembran con lágrimas, cosechan con alegría.
Al ir van llorando, llevando la semilla; al volver vuelven cantando trayendo sus gavillas.
(Ps. 126, 5-6)
2. Deen alles Fleisch ist wie Gras
Toda carne es como hierba y todo su esplendor como flor de hierba; se seca la hierba y cae la flor. (San Pedro 1, 24)
Sed pacientes, queridos hermanos, hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto de la tierra con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías. (Santiago 5, 7)
Pero la palabra del Señor permanece eternamente.
Los redimidos del Señor volverán y entrarán en Zion entre aclamaciones; habrá alegría eterna sobre ellos; regocijo y alegría les acompañarán y penas y suspiros desaparecerán. (Isaías 35, 10)
3. Herr, leeré doch mich
Señor, hazme saber mi fin y el destino de mi vida.
Mis días se han reducido a la medida de una mano y mi vida no es nada delante de ti.
Nada más una sombra el humano que pasa; sólo un soplonas riquezas que atesora, sin saber quién las recogerá. Y ahora, señor, ¿qué puedo esperar? En ti está mi esperanza. (Ps. 38, 5-8)
Las llamas de los justos están en las manos de Dios y no les alcanzará tormento alguno. (Sabiduría 3, 1)
4. Wie lieblich sind deine Wohnungen, Herr Zabaoth
Señor, Sebaot, !Qué amables son tus moradas! Mi alma anhela y languidece tras de ti; mi corazón y carne gritan de alegría hacia el Dios vivo. Dichosos los que viven en tu casa y te alaban por siempre.
(Ps. 84, 2-3 y 5)
5. Ihr habt nun Traurigkeit
Vosotros estáis tristes ahora; pero yo volveré a veros y vuestro corazón se alegrará y vuestra alegría nadie os la quitará. (Juan 16, 22)
Mirad, he tenido mi parte de esfuerzo y trabajo y he encontrado un gran consuelo. (Sirak 51, 27)
Yo os consolaré, como una madre consuela a su hijo. (Isaías 66, 13)
6. Denn wir haben hie keine bleibende
Porque no tenemos aquí ciudad permanente, andamos buscando la del futuro. (Hebreos 13, 14)
Mirad, os revelo un misterio: no moriremos todos, sino que todos seremos transformados. En un instante, al toque de la trompeta final- pues sonará la trompeta- los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. Entonces se cumplirá la palabra escrita: “La muerte ha sido devorada en la victoria”. ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, muerte, tu victoria? (I Cor. 15, 51-55)
Señor, tú eres digno de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado todas las cosas, por tu voluntad el universo fue creado. (Apoc. 4,11)
7. Selig sind die Toten, die in dem Herren sterben
Dichosos los que mueren en el Señor. Desde ahora, dice el espíritu, descansan en sus fatigas, porque sus obras les acompañan. (Apoc. 14, 13)
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